
Amy Winehouse se encuentra en Londres desde principios de semana y lo primero que ha hecho ha sido firmar el divorcio. El juzgado ha resuelto la separación definitiva de la artista británica de su marido Blake Fielder-Civil, con quien se casó hace dos años.
La petición de divorcio llegó en enero desde la cárcel, donde Blake cumplía condena, a la vez que le acusaba de adulterio.
La pareja ha pasado por una relación turbulenta desde que se casaron en Miami en mayo de 2007, marcada por su afición a las drogas y el alcohol de ambos y el ingreso en prisión de Blake Fielder-Civil. La propia Amy ha sido ingresada varias veces en el hospital y clínicas de desintoxicación en los últimos meses, e incluso cancelando repentinamente muchos de sus conciertos.
Vía: El Pais