Photocalls, de grandes eventos internacionales a cumpleaños de barrio

Estos paneles promocionales pensados por y para las fotos se han convertido en un elemento más de nuestras fiestas.

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Glamour, personajes célebres, multitud de marcas e infinidad de flashes. Los photocalls siempre han sido algo perfecto para grandes eventos en los que personajes de la farándula han posado frente a las cámaras no solo para lucir modelito, sino también para permitir que el nombre de la casa, la película, el producto o lo que sea que justifique la celebración aparezca siempre de fondo y haga las veces de promoción.

Al menos así lo era hasta hace unos años. Desde un tiempo hasta ahora, estas estructuras han comenzado a adentrarse también en las celebraciones del público más común. Probablemente tú, que estás leyendo esto, hace poco hayas posado delante de un photocall boda. Es algo que los novios eligen cada vez más para que en cada foto de su boda quede bien claro quiénes se casan, como si de una promoción de su día se tratase.

Ha pasado de ser algo totalmente profesional y orientado al marketing a convertirse en un elemento más de las celebraciones. Aunque sigue teniendo una fuerte presencia en eventos importantes, trayendo a su vez algún que otro incidente como el descuido de la actriz Adriana Abenia (esos vestidos tan arriesgados…); nosotros también acudimos a ellos cuando queremos hacer una fiesta.

¿Qué mejor forma de rematar las fotos de un cumpleañero que con un photocall cumpleaños? Cuando se quiere que el mundo sepa por qué se sube esa foto y quién cumple años, estos paneles son perfectos, sobre todo si los combinamos con redes sociales. En una era en la que la imagen vale tanto, esta es la mejor forma de gritar al mundo de qué va el evento donde hemos sacado esa instantánea.

Ayuda también a tener un buen recuerdo de la celebración. Puede que no seamos figuras famosas; pero lo cierto es que un buen photocall para bodas es una pieza que termina de rematar todas esas fotos de un día tan especial. Si además es original y divertido, acaba convirtiéndose en un lugar inevitable para posar delante de la cámara, aunque sea para un selfie.

Como si fuéramos actores o escritores archiconocidos, estos elementos antes tan exclusivos y orientados a las altas esferas ya se han hecho hueco entre las celebraciones más comunes. Además, no vienen solos, también suelen ir acompañados por letras gigantes que ya terminan de orlar la decoración para darle un mayor toque de exclusividad y originalidad.

En definitiva, nuestras fiestas cada vez se parecen más a esas inmensas “premieres” cargadas de florituras y adornos. Ya no necesitas ser un famoso para desfilar delante de estos paneles y letreros.

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