Los juegos y fantasías eróticas de los famosos

Los juegos y fantasías eróticas de los famosos 1


Los famosos son por lo general personas privilegiadas. Ya sea gracias a su trabajo o a otras circunstancias viven una vida mucho más acomodada que el resto de personas. Esto en ocasiones acaba por provocarles graves problemas ya que se adentran en círculos viciosos y de adicción de los que en ocasiones es realmente difícil salir.

Existen numerosos casos de gente exitosa en su actividad profesional que han acabado por destrozar su vida debido a no saberle poner freno a ciertas adicciones, como las drogas o el sexo.

Algunos de estos ejemplos se explican porque son personas que consiguen acceso a numerosas commodities siendo jóvenes y acaban por entrar en un círculo realmente peligroso.

En el caso del sexo, algunos famosos que han reconocido su adicción son los actores Charlie Sheen, Michael Douglas o Hugh Grant o el deportista Tiger Woods. En otros casos, como ocurrió con Bill Clinton en su affaire con Monica Lewinsky, se rumoreó que la adicción al sexo fue la razón que muchos consideraron como detonante para esta relación.

Las fantasías sexuales de los famosos

Pero los famosos no son diferentes al resto de personas en el mundo. La única diferencia es que visten ropa más cara, se van de vacaciones durante más tiempo, viven en viviendas más lujosas y conducen coches más caros.

Sea como fuere, hacer realidad una fantasía erótica o excitarse con juegos eróticos no es irrealizable por motivos económicos, ya que en el sex shop online Vibrafaccion.com cuentan con un amplio catálogo de productos con los que desarrollar todos estos sueños eróticos que alguna vez se nos han pasado por la cabeza.

En lo que corresponde a las fantasías sexuales, tienen las mismas que las personas no conocidas. Un caso curioso es el del cantante George Michael, que ha reconocido disfrutar con el dogging, que consiste en la práctica sexual con personas desconocidas al aire libre.

Otras como Scarlett Johansson son más comedidas, y quizás añorando sus tiempos de adolescentes, reconoce en el libro “Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia” que el mejor lugar para el sexo es el asiento trasero de un coche.

Otro caso sorprendente es el de la actriz Eva Longoria, que en una entrevista reconoció que le excitaba mantener una posición sumisa y le gusta el sadomasoquismo, hasta el punto de ser atada con pañuelos de seda.

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