El golfista Tiger Woods parece ser que regresa a casa igual que el turrón, y como si nada hubiera pasado estas últimas semanas que le han causado tantos quebraderos de cabeza, a parte de que casi le cuesta el divorcio.
Según la prensa británica, el golfista ha salido por primera vez de la clínica de Mississippi donde ingresó para curar su adicción al sexo para celebrar con su familia el primer cumpleaños de su hijo Charlie. Lo más curioso es que ha sido la propia esposa Elin Nordegren, la que lo recogió para llevarlo de vuelta a Florida.
Tiger a parte de rehabilitarse para recuperar a su familia, tiene que limpiar su imagen que tan vapuleada a quedado tras sus escándalos sexuales destapados como una caja de pandora. Pero todo parece indicar que va por buen camino.
Vía: Telecinco

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